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Cómo elegir un magnetotérmico para una instalación industrial

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Elegir correctamente un magnetotérmico en una instalación industrial no es una cuestión menor. Un mal dimensionado puede provocar disparos intempestivos, daños en equipos, pérdida de producción o, en el peor de los casos, riesgos eléctricos graves.

En entornos industriales, donde conviven motores, variadores, cuadros de distribución y cargas críticas, la selección del interruptor automático debe basarse en criterios técnicos claros y no únicamente en la intensidad nominal.

En esta guía explicamos qué es un magnetotérmico, cómo funciona su doble protección, cómo calcular la intensidad correcta, qué curva utilizar según el tipo de carga y cuáles son los errores más habituales en el dimensionado.


Qué es un magnetotérmico

Un magnetotérmico, también llamado interruptor automático, es un dispositivo de protección que corta el suministro eléctrico cuando detecta una sobreintensidad. Se utiliza para proteger conductores y equipos frente a sobrecargas y cortocircuitos.

En instalaciones industriales forma parte esencial de las protecciones eléctricas y se encuentra tanto en cuadros generales como en líneas secundarias que alimentan motores, iluminación o maquinaria específica.

A diferencia de otros sistemas de protección como fusibles o relés electrónicos, el magnetotérmico combina dos sistemas de disparo en un solo dispositivo: uno térmico y otro magnético.


Diferencia entre protección térmica y magnética

La protección térmica actúa frente a sobrecargas prolongadas. Funciona mediante una lámina bimetálica que se deforma cuando circula una corriente superior a la nominal durante un tiempo determinado. Este mecanismo protege principalmente el cableado frente a calentamientos excesivos.

La protección magnética, en cambio, actúa de forma instantánea ante un cortocircuito. Utiliza un electroimán que dispara el mecanismo cuando detecta una corriente muy elevada en milisegundos.

En una instalación industrial ambas funciones son indispensables. La térmica protege frente a sobrecargas derivadas de motores forzados o líneas mal dimensionadas. La magnética actúa ante fallos bruscos como cortocircuitos fase-fase o fase-tierra.


Cómo calcular la intensidad adecuada

El dimensionado correcto comienza por conocer la corriente nominal de la carga. En motores y maquinaria industrial esta información suele aparecer en la placa de características.

Si se trata de una línea que alimenta varios equipos, debe calcularse la suma de intensidades considerando factores de simultaneidad y coeficientes de servicio.

Sin embargo, el magnetotérmico no se dimensiona únicamente en función del consumo del receptor. También debe tenerse en cuenta:

  • La sección del conductor.
  • La temperatura ambiente.
  • El tipo de instalación (bandeja, tubo, enterrado).
  • La corriente de cortocircuito prevista en el punto de instalación.

En entornos industriales es especialmente importante verificar que el poder de corte del magnetotérmico sea superior a la corriente de cortocircuito disponible en la red. En cuadros generales esto es crítico.


Curvas B, C y D: cuándo usar cada una

Uno de los aspectos más determinantes en entornos industriales es la elección de la curva de disparo.

La curva define la sensibilidad de la protección magnética frente a picos de corriente de arranque.

La curva B dispara entre 3 y 5 veces la intensidad nominal. Se utiliza principalmente en circuitos resistivos o iluminación convencional donde no existen grandes picos de arranque.

La curva C dispara entre 5 y 10 veces la intensidad nominal. Es la más utilizada en instalaciones industriales estándar, especialmente para pequeñas máquinas, cuadros secundarios y líneas mixtas.

La curva D dispara entre 10 y 20 veces la intensidad nominal. Está pensada para motores con elevados picos de arranque, transformadores o equipos con fuertes corrientes transitorias.

Seleccionar una curva incorrecta es uno de los errores más frecuentes. Instalar curva B en un motor puede provocar disparos constantes durante el arranque. Instalar curva D en una línea de iluminación puede reducir la sensibilidad ante cortocircuitos leves.


Monofásico vs trifásico

En industria es habitual trabajar con sistemas trifásicos. El magnetotérmico debe adaptarse al número de polos del circuito.

En sistemas monofásicos se utilizan dispositivos bipolares (fase y neutro) o unipolares según normativa. En trifásica, lo habitual es emplear magnetotérmicos tripolares o tetrapolares si se incluye el neutro.

En cuadros generales industriales se emplean interruptores automáticos industriales de mayor capacidad de corte, diseñados para soportar intensidades elevadas y mayores corrientes de cortocircuito.

La correcta coordinación entre fases es fundamental para evitar disparos asimétricos o daños en motores trifásicos.


Errores habituales de dimensionado

Uno de los fallos más comunes es sobredimensionar el magnetotérmico para evitar disparos. Esto puede dejar desprotegida la línea, ya que el conductor podría calentarse antes de que actúe la protección.

Otro error frecuente es no considerar la corriente de arranque de motores. Un motor puede demandar entre 5 y 7 veces su intensidad nominal durante el arranque directo. Si no se elige la curva adecuada o no se coordina con variadores o arrancadores suaves, el disparo será inevitable.

También es habitual olvidar la coordinación con variadores de frecuencia o relés de protección. En instalaciones modernas, donde los variadores gestionan el arranque, la curva puede ajustarse mejor, pero siempre debe analizarse el conjunto del sistema.


Casos prácticos

En un motor trifásico de 15 kW con arranque directo, la intensidad nominal puede rondar los 28–30 A. En este caso, lo habitual sería seleccionar un magnetotérmico de intensidad ligeramente superior, curva D, verificando que la sección del cable lo permita y que el poder de corte sea adecuado.

En una línea de iluminación industrial LED, con bajo pico de arranque, suele ser suficiente una curva C correctamente dimensionada según el consumo total y la sección de conductor.

En un cuadro general industrial, donde confluyen múltiples líneas, se emplean interruptores automáticos industriales con alto poder de corte y posibilidad de regulación térmica y magnética, permitiendo una mejor selectividad con protecciones aguas abajo.

Cuando existen variadores de frecuencia, la coordinación debe realizarse teniendo en cuenta los picos electrónicos y las recomendaciones del fabricante del variador.


Elegir un magnetotérmico para una instalación industrial exige análisis técnico, no decisiones rápidas basadas solo en la intensidad nominal.

Es necesario considerar la carga real, la sección de conductor, el tipo de arranque, la curva adecuada, el poder de corte y la coordinación con otros elementos como variadores y relés de protección.

Un dimensionado correcto mejora la seguridad, evita paradas innecesarias y prolonga la vida útil de la instalación.

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